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abril 17, 2018

Otredad

Tenemos muchas máscaras en común, identidad colectiva le llaman.

febrero 21, 2017

Etcéterarrestre


Prometo no volver a estar otra vez sin mí.

Habito un extraño mundo de etcéteras,
mientras no estás.

No me vi en estas, me tomaste por sorpresa.


marzo 19, 2016

Salvaje




No aspiro a ser modelo de nada,
sigo mis instintos,
mi sentido común transgresor.

Estoy enfermo, no quiero ser epidemia,
puesto soy la medicina para mis males
y no tengo intención de curar a nadie.

Sigo mi propio ritmo, aleatorio,
de personalidad robusta.
En ocasiones soy trampa, pero nunca cárcel.

Con creatividad y por conveniencia,
domestico la nostalgia que brota de cerrar ciclos.
No te apegues a mí, busca tus propios dioses.

Contempla el mundo a través de otros ojos.
¿Yo? Viajo, me aventuro.
Soy salvaje y sé lidiar con mis sombras.

Foto: Travel away

diciembre 07, 2015

AURORA, LUZ, FUEGO


Esta es, una meta egocéntrica. Escribo con la sensación de ser imprescindible; con ese ilusorio frío que recorre nuestra piel cuando no somos amados. Heme aquí en un punto surrealista, enfrentando lo que no estoy esperando, privado de luz y de aire —suponiendo que afuera hay luz y aire —ejerciendo mi limitado albedrío, frotando maderos, chocando piedras, reinventando la pólvora, buscando fuego para quemar la nostalgia del idilio que se acaba.

Una vez más escribo, quiero ser mi propio médico. Tal vez porque no soy más que un retazo de noche, un remedo de sombra, el fantasma contemplativo de una vida que no quiero para mi, un letrador desbordado, un palabrista de imágenes difuminadas, un hilador de tristezas —cuán fértil es el dolor — y de pasiones sublimes. Pero quiero salir del autoengaño, romper esta fidelidad a la tristeza, tomar posesión de mí, verme en plenitud y deshacerme de los espectrales conceptos que desvirtúan el verdadero amor.

Y es que cuando escribo, todo el día podría ser alba. Escribo para forjarme un yo más fuerte, sincero, seguro. Escribir es mi propia aurora, la luz, el fuego. Es el amanecer que se empodera y me libera de mi cara de esclavo, mi alma que grita:  ¡vivo para mí!, una rebelión contra el sufrimiento. Escribo, me repito, hay tantas auroras que aún están por llegar.



Foto: home                                                                                                                                                          

marzo 06, 2015

Escarcha




Supe que eres feliz mientras me lees, qué hilarante. Con certeza lo que aquí escribo te tocará profundo y también lo compartirás con quienes te rodean. Lo supe porque después de todo soy importante para ti; porque cada día mientras tratas de ser alguien, te preguntas si los ingeniosos apuntes de mi 'egoteca' narran tus hazañas o la de alguno de los tuyos, qué comedia. Fue fácil saberlo, eres de las personas que creen brillar, hablando del brillo de los demás, aunque de cierta forma, sólo hablando del destello flagrante de mis actos y  letras parece que puedes ser eso que no eres.

Mujer, también supe que tiemblas con sólo sentir mis pasos, que mi gracia para decir las cosas siempre de forma directa te hace estremecer como animal pequeño y te indigna que sepa lo pequeña que eres. Pero aún así, llegas y me lees en silencio, sin hacerte notar, porque prefieres saber mi verdad, aunque ante todos, tú estés mintiendo. 

Al final, cuán agradecido estoy. Termino siendo tuyo aunque tu brillo sea falso, solamente escarcha, qué irónico.




Foto: Creativity
"Todo el mundo pelea,
todo el mundo pelea,
todo el mundo pelea." 
Diomedes Diaz

julio 09, 2012

A TABACO Y MEDIO.




 
La verdad no somos más que números. Somos un colectivo de medidores y medidos que no puede dejar el vicio de cuantificarse para ser y subsistir. Vamos altivos por la vida portando una vara calibrada bajo circunstancias subjetivas que nos llena de atribuciones arbitrarias y además nos inviste de jueces de moral sesgada, estrecha. Así transcurrimos, comparando todo con patrones burdamente seleccionados y priorizados, cada vez más convirtiéndonos en una sociedad de ciegos que sólo distingue aquello con lo que desea equipararse.

De todas formas me convenzo, sobre la marcha, de que cualquier día es oportuno para empezar a medir la viga de concreto que tengo en el ojo y que a veces me cuesta ver o simplemente no quiero notar. Le sigue costando a mi ojo mirar hacia dentro, por lo que sólo necesito frenar el día en seco para revelar, entre otras disconcordancias de número, cómo vivir en extremos hace crecer una brecha abismal entre los cumpleaños que se acumulan y cuán madura es la relación entre nuestros pensamientos y sentimientos.

Atisbando alrededor, reconozco cuerpos decrépitos sirviendo de posaderos a mentes cuyas personalidades necesitan regresar a los párvulos de María Montessori y no precisamente por ser la esperanza de la humanidad, sino para intentar resucitar en ellos sus instintos de libertad. Y allá por otro lado, a tabaco y medio, yo, no tan subjetivo del todo.

Determinado por mi cuerpo agotado y una mente que ha recibido tanto en tan poco, ahora tengo a mi disposición todo lo necesario para estar en plenitud. Un joven fatigado pero consciente de lo que me hace ser feliz, pero cansado. Si mi madre llegara a leer estas afirmaciones seguro no pararía de burlase de mi. Sin embargo, esto no es ilusorio. Tengo razones ilógicas y algunas de mis apreciaciones están apoyadas en mi sentido poco común. No es fácil ser diferente y vivir sin quejas. Sí, cuesta un poco pero reconforta ser dueño de una mente que divaga, procrastina, una mente multitarea habituada a ejecutar y cumplir planes cortoplacistas, un tamiz de necesidades que abstrae ideas irreverentes de sopas de letras cocidas a fuego medio. Un agente que trasmuta ideales etéreos a sólidas acciones fortalecidas con disciplina.

Lo sencillo es quitar de tus ojos llenos de miedos y obstáculos tantas telarañas retejidas por el sufrimiento, decepciones e injusticias presenciadas y sentidas. Quizás el reto es poder escapar del tiempo, reconocer que nada termina realmente hasta que deja de incomodar. Que es en vano pensar que todo es eterno, no podemos salir de la rueda y sobretodo reconocer que se pueda dejar de repetir nuestras historias una y otra vez. Basta con dejar de redimir las cargas del pasado y sólo seguir actuando.

Lo difícil es dejar de ser carne fresca para los caníbales capitalistas, dejar de ser idolatras del éxito y del cómo debemos lucir para aparentar ser exitosos. Suprimir las ansias por acumular sentimientos y cosas que no son vitales. Comenzar a ser prácticos y así disfrutar de cosas simples y de todas las existencias sencillas. De lo obvio a lo útil, de lo imposible a lo complicado, de la deuda a la inversión, sin olvidar que siempre hay que empezar por lo más fácil.

La meta está en comenzar a ser adjetivo y cada vez menos un número, así todos tus conocidos y desconocidos se te vengan encima. Debes saber que la mayoría comenzará a desconfiar de ti y tu plenitud. Supondrán que posees una máscara y cada vez más desconocerán que has aprendido a sonreír. Aún así, levantemos ampolla, reír. Aunque sean tiempos adversos y seas medido constantemente, ser agradecido como el monte que reverdece con unas pocas lluvias. No dejar de ser. Ser uno, el apropiado, aun siendo miles distintos en los otros.


"And we are the ones that want to choose

Always want to play but you never want to lose"
Aerials -SOAD




Foto: You just don't measure up

abril 09, 2007

CARTA DEL REO


Bella mujer, tapiado por esta precaria oscuridad que excita ardor en mis venas, y que reafirma mi impresión sobre las intenciones perversas con las que fue construida la pavorosa cueva en donde me tienes confinado, comienzo a llenar con pequeñas gotas de anhelo mi alma de cántaro que sin angustia alguna aún se encuentra vacía.  Ungiendo con estas, este cuerpo mío que como pétalos secos puede hacerse pedazos, pretendo atravesar serpenteando el estrecho túnel, que impide la llegada flagrante de la luz hasta mis pupilas. No es esta una fe ciega, fantástica e ilusoria, no… No es este un sueño que aleja mi razón millares de metros de ese diamante llamado realidad.  Solamente son ansias por conocer qué se siente gritar de placer una vez termine de hacerte mía con un frágil abrazo, mientras logro desbordar con lágrimas todo mi amor sobre la fortaleza de tu vientre.

La luna y el sol pasearán sin saberlo sobre mí en tanto el cántaro logre rebosar.  Mientras pasa lo que no parece estar a punto, estoy dispuesto a danzar al compás de nuestros corazones, que latiendo cada uno por su lado concierta una bella melodía arrítmica. Créeme, hacerte sentir mal no depende estrictamente de mi voluntad, ni mucho menos representa mi mejor oficio.  Aunque sin tener los ojos desnudos tantos movimientos te hagan pensar que estoy dichoso viviendo aquí solo, culpa Stanislavski quien ha hecho grandes cosas de mí. Aún así no me crees y no te convenzo, no me alcanza el talento para decirte con mi cuerpo que cada segundo siento perder calor en este lugar -tu espacio, mío-, cuando dices con cierta firmeza mezquina que agitarás tu mano derecha en el aire y mostrando tu espalda morena, correrás con tus piernas de avestruz hacia él.

Me resulta sencillo y natural tu temor obsesivo hacia ese futuro que tal vez no existirá.  Acepto tu risa cada vez más sombría y lejana, que enlaguna tu mirada tan fácil como la de una niña a quien se le arrebata un dulce, pues yo, hermosa mujer, sé que igual lo amas, de la misma forma que amas a la vida y que me amas a mí.  Lo llevas sujeto a ti con miles de alfileres que la costumbre te ha obsequiado y que de una u otra forma, batalla tras batalla, te brindan y te seguirán brindando estabilidad.  Esa misma estabilidad que rompimos la primera noche,  cuando decidiste de forma ingenua amarme y que seguirá peligrando si decides mantenernos a los dos a tu lado. Sabías que esto sucedería. No puedes pretender jurar tu inocencia, mientras saturas de culpas al calendario que supuestamente te indicaba la llegada de la primavera y llevar al banquillo de acusados a tu reloj interno que marcaba la hora equivocaba, no ha lugar.

Pero ingenuo yo, ¿Cómo creer que un simple reo, tu reo, puede darte las riquezas, que al príncipe les sobra?  Quizás él te hará más feliz que yo, con toda su debilidad e irresponsabilidad disfrazada de sensatez.  Perdóname por complicar tu vida, por contagiarte de enfermedades que no existen sino en tu mente. Sé que eres como las cabras que no distinguen la voz de su pastor del balar de otras cabras y no pretendo partir una de tus patas para poder llevarte sobre mi espalda, junto a tus pesadas ganas de estar también con él. Sin embargo, tampoco quiero yo ser la carga que quiebre tu cadera y reviente los vasos de tus piernas. Nunca me imaginé jugando a ser el amante, aquel que llegas a visitar a la prisión y desde las rejas le cuentas entre dientes todos tus miedos; ese quien te escucha llamar a un dios que si bien no conozco te arranca profundos suspiros del alma; no me imaginé siendo este bailarín de calidad nublosa que te confunde con su battement  y no quiere ser.

Así, tarde o temprano este refugio que me das se explote por la intensidad de tu vida, nunca extrañes el olor de mi piel, te ahogues en la laguna creada por tu propio manantial de lágrimas, así mi temor por salir de aquí sin completar mi condena crezca cada semana y sencillamente cortes el aire que me das para terminar sacrificándome por él.  Yo, preciosa mujer, llevaré un trozo de tu alma antes que termine de marchitarse y recordaré lo buena madre que fuiste las semanas que habité en tu cueva y me decías que me querías desde afuera de ella.




Foto: letter from my prison

"Genjitsu to iu kusari ni
Bokutachi wa tsunagarete"
Undo - Cool Joke
MIHI IPSI SCRIPSI

diciembre 15, 2006

LIMITE


Se piensa, se ríe, se trata, se piensa, agobiado como siempre, poco útil, transeúnte del mundo, así, medio desnudo, gris, bullicioso, contemplando. Entonces empecé a correr, a decir verdad sólo lo pensé, fue una duda que deseaba ser intento, fumé, fue un tropiezo, caí de bruces, desde el suelo ponerme en pie me costó de mi orgullo la mitad, como siempre.

Aún así finjo. Nadie me lo ha enseñado, lo aprendí de mis deudas que a veces cuento en voz alta. Tomé la mejor máscara de mi colección de pretensiones y con rapidez cubrí la zozobra reflejada en mis lágrimas escasas. ¿A quién le gusta que lo vean llorar? Al carajo, quise llorar con rapidez, fuerte, como un chorro de orina que se estuvo aguantando, berrear, botar la pretensión, pero pensé, quemé mis manos por meterlas al fuego, no sentí nada, dos cigarros mentolados en dos bocanadas, aunque quiera, escaso es el fuego, escasa es el humo cuando del alma es la pena, sonríe, hice una mueca.

Debió no importarme, a la mierda la gente, solo ven lo que quieren, se creen felices estén como estén. Pero si incluso ríen de una anciana que cae de culo, ¿Qué pasaría si me ven caer?. Me asfixian, realmente me dejan sin aire, sin agua, sin dios, sin cielo, sin infierno. El mundo, tú, él, ella, yo, ustedes, el tequila, el limón, la sal, con todo y sus prejuicios dizque morales, pero no dejan de gozar del tropiezo, eso sí, ante todo el goce, el caché incluso de reír por dentro,caché del falso, solo Faché.

Obligado estuve a empuñar mi boca, mi estomago, mis manos, incluso mis ojos, pero pensé, intenté golpear, me impulsé, ¿Quién soy? ¿Qué pienso? ¿Quién soy para decir y hacer esto? Todo arrastrado por fin corrí, realmente me asfixian. Aunque caí, pensé, es bueno caer, me grité, sigue corriendo. Quiero vivir, sin límites, sentir, pienso, no siento, quiero sentir, pienso… pienso.


MIHI IPSI SCRIPSI

octubre 27, 2006

PARA LOS NIÑOS VESTIDOS DE HOMBRES


Cuando las huellas del tiempo causen estragos en tu corazón intenta remediarlo quitando la presión que el hombre moderno siempre lleva en el pecho. ¿Para qué gastar esfuerzos intentando cruzar el mar llenándole de piedras si sabemos que desde la orilla podemos hacer mejores cosas? Es difícil librar una guerra contra esta presión sintética que nos lleva siempre a querer ser los mejores… a estar siempre en lo alto de la montaña. La situación es realmente insoportable porque dicho sentimiento se traduce en una gran vanidad que nos grita, nos apresura, nos obliga a “tener más”, a buscar como si todo se fuera a acabar; nos hace realizar cualquier cosa dejando en un lado muy remoto nuestros principios y fines. Siempre lo sublime, lo imprescindible, será obtener lujos y banalidades, como si ese fuese el camino único a la plenitud existencial.

No, nadie quiere ser un triste tigre que come migajas de trigo de un triste plato, pero la vida del nuevo hombre occidental debe ser mucho más que eso… debe renacer otro sentimiento que lo haga diferenciar en la plaza del mercado. Algunos mueren en el intento, otros dejan que sus barcas sean movidas por cualquier viento, y otros pocos deambulan por lugares extraños, donde sentirse extraño vale y cada una de las personas que se encuentran a su lado, dejan escapar de sus bocas extrañas palabras que a pesar de la incomodidad que les producen los llaman a ser ellos mismos, los hacen sentirse fuertes. Es una fuerza que nace al notar la diferencia entre las motivaciones del común y las de un niño con vestido de hombre que ha dejado la maleta en la puerta de una extraña casa; una maleta cargada de sueños arrendados y aspiraciones de una falsa superioridad, ambos inculcados por una sociedad de consumo que nos puede asesinar si no nos avivamos y de vez en vez miramos lo bien que en la orilla estamos.

MIHI IPSI SCRIPSI

agosto 16, 2006

SOLEDAD DEL AMANTE


La tensión del ambiente me alerta sobre la llegada del momento. Sin embargo, resulta extraño no escuchar los tres golpes que fuertemente da a la puerta para anunciar -con esa imponencia que le caracteriza- su llegada a casa. Ya han pasado cinco minutos después de las doce y parece que todo y nada está a punto de suceder. Me gustaría hacerme a la idea que hoy todo en mi vida cambiará, pretender que esta nueva madrugada no será la misma de ayer, tatuarlo en mi entendimiento. Desearía que estas extrañas ansias,  esclavas de la oscuridad, resucitadoras de viejos vicios, absurdas ansias que ni ahogan ni avivan cosa alguna, no me hagan recordar ese sonido particular que tiene su respiración mientras duerme. Pero la siento o  imagino que la siento, no es claro. En este punto del insomnio las cosas no son claras del todo... Aún no sé cómo poder evitarlo, en esta habitación la recreo, la deseo.


Sigue el ventilador zumbando y esta cama parece hacerse cada vez más pequeña. Es inevitable que minuto a minuto su presencia se apodere del todo y de la nada que su ausencia deja siempre en mi habitación. No demorará en caer toda esta enrarecida atmósfera sobre mi ancha espalda y aunque en realidad ya experimento cómo me aplasta, aún no sucede. Sólo es temor, supongo. Este miedo juiciosamente cultivado por todos mis deudos con su constante decir que estoy sembrando en tierra estéril. Pero ellos no te conocen, ninguno como yo. No saben que aunque tarde, siempre llegarás a encerrarte conmigo para darnos contra estas paredes. Ignoran que sólo con las estrellas apareces para atormentarme con el brillo cegador que le robas descaradamente a ellas. Arribas con la impúdica misión de no dejarme ser, con la sigilosa intención de reírte de mí mientras guardas silencio, ese silencio que no sabe vivir con el mío. No alcanzan a imaginarse lo fiel que eres. Tú mi melancólica y cumplida soledad, que llamas a mi puerta todas las noches cuando ella con su esposo se va a descansar… por siempre… tú.

MIHI IPSI SCRIPSI



Foto: Room 38

julio 27, 2006

¿QUIÉN SABE?

Fotografía de clara maría inés

Quién sabe qué licor habrá hecho de su dulce corazón 
una panela.

MIHI IPSI SCRIPSI

julio 11, 2006

Y AÚN INSISTO



Y entonces, comienzo a pensar bajo la influencia de este ambiente melancólico de cielos grises que no dan señal de lluvia. Sentado en medio de las raíces fuertes de este enorme árbol vestido con grandes hojas de nada, comienzo a recordar lo pequeño que soy. Dirijo mi mirada al cielo y entonces me decido a buscar en medio de tanta penumbra gris, una estrella brillante que irradie sinceras verdades sobre mi ser triste, apasionado y confundido. Busco algo o a alguien –aún no lo decido- quien intencionalmente quiebre por instantes, mi sentimiento de autodominio; sentimiento tan falso como mi propia creencia en la existencia de Dios. Y es que la soledad constituye una de mis mayores fobias y en días como estos -fríos, callados y un poco sin sentido- sale a flote.

Y entonces, en mi mente comienzan a fluir imágenes de mil colores donde alegres saltan mis deudos. Al momento de pelear contra la invencible realidad, el dolor que dejan sus puños en mi rostro, me dicen: ellos están lejos. Es cuando por fin se escapan de mis ojos unas lágrimas escasas y fugaces. Después de eso no hay quien controle mi llanto. Cuando lloro, lloro, como un niño pequeño, sin pena y ni prejuicios, hasta que los mocos bajen y las lágrimas duelan. Así transcurre el tiempo, cada segundo pesa en mi pecho, los suspiros andan en un columpio y los ríos de lágrimas comienzan a secarse.

Y entonces, en medio de los sollozos revive ese sentimiento de felicidad de tiempos pasados que siempre término confundiendo con una vaga nostalgia desgarradora pero no letal, que además me obliga con pistola en mano a parar, pues a quién le gusta mostrar esas marcas de debilidad que quedan dibujadas en la cara producto de la sal de las lágrimas.

Los espejos se han roto y al lado de este árbol me siento cada vez más pequeño. Sólo el orgullo me obliga a quedarme aquí sentado. Quisiera volar, pero apenas gateo. Detesto los días como estos donde la nada se apodera de todo; del cigarrillo que no sé fumar, de la cerveza helada que me tomo como si fuera gaseosa y de los pasos de camaleón indeciso que doy a lo largo de mi casa. Si los barcos son impulsados a deriva por cualquier viento, ¿qué diablos hago yo volviendo siempre a los mismos puertos? Algunos vuelven pero ya no son simples barcos, ya son grandes cruceros, con piscinas donde nadan hermosas mujeres desnudas y todas aquellas cuestiones que solo se ven en los grandes cruceros. Pero yo sé que en cualquier momento nos podremos hundir y entonces yo estaré esperando por los barcos pródigos que retornen a mi puerto. Tal vez yo ya no sea el mismo, tal vez este árbol ya tenga hojas reales. Tal vez la amistad ya no sea la dadivosa y altruista que fue.


Y entonces, el dolor se hace mas intenso. Siento que he llegado a la línea donde el dolor ya no hace daño. Me ha dejado fatuo y un tanto vacuo. Tengo ganas de vivir, pero aún sin querer dejar escapar este sentimiento. No es masoquismo, faltaba más. Solo es que aún insisto en que la amistad sí existe.


POST SCRIPTUM: La mentira es la realidad
del hombre mientras el hombre se crea real
MIHI IPSI SCRIPSI

julio 10, 2006

IN MEMORIAM

A Quienes Le Ha Tocado Abrir Una Prueba de Gravidez En Suero.



Hoy desperté una vez más creyéndome un dios caprichoso capaz de jugar con la vida de las personas que podría apreciar más. Me siento capaz de crear una asignatura apreciable en un suspiro de amor y también lo suficientemente pasional para jugar a ser un titiritero de la muerte. Hoy desperté con la espalda cargada de tareas arrendadas donde me toca decidir si alguien dejará el mundo sin siquiera haberlo disfrutado.

Por unos instantes había olvidado que tengo una manzana podrida atorada en la garganta y una semilla germinando dentro de mi entendimiento. Ayer me acosté con ellas y esta mañana su lucha parece de nunca acabar. Con la firme intención de remover las profundas raíces de la semilla en crecimiento, la manzana afecta mi voz cada vez que me hablo al oído. Hace que me hable fuerte, sin piedad y con cinismo. La semilla -no tan tonta- ata fuertemente sus cortantes raíces en mi cerebro para luchar contra las diabólicas intenciones de la manzana, dejándome fatuo y atormentado segundo a segundo.

Yo lo quiero… o tal vez no. No, creo que sí. Los primeros rayos del sol me invitan a tomar una decisión casi divina, casi terrena. Escuchar los pasos de gato de mi mamá en mi habitación me recuerda que de estas sábanas sudadas se levantará un juez caprichoso que dará su sentencia anticipada a los hechos: un sí a la vida o un sí a la muerte. Hoy no servirá mi tendencia a buscar siempre punto intermedio.

Y entonces comencé a imaginar una realidad sin sentido. Aferrado a mi vieja almohada cuestionaba, si acaso, no sería interesante y más sencillo existir sin pensar. Solo pensaba en la idea de llevar las cosas a la ligera sin tener que encontrarles sentido a ninguna de ellas. Solo sería dar paso tras paso y pasar de estar a ser, de ser a vivir y luego vivir libre.

No estoy seguro de poder alcanzar la ataraxía, al menos hoy no. Pero, ¿será que estoy pensando más allá del dinero que necesito?, ¿del arduo trabajar de cama a cama para lograrlo, y del poco sexo que tendré por estar cansado?, ¿de esto que me dicen que es bueno, de aquello que tachan y desprecian por ser malo?… acaso ¿estaré deambulando en todo mi ser material?. Con seguridad necesito de esto para vivir y dar vida, y hoy no lo tengo. ¡Dioses y demonios! ¿Será que no existe forma de separar a está maldita manzana de la semilla que habita en mi cabeza? Y de no saber que esto es tinta perdida gritaría, me lanzaría desde un precipicio o tal vez solo no gastaría aire en otro suspiro de esperanza.

Heme aquí, solo de nuevo. He vuelto al principio, lleno de todo y nada. Heme aquí, solo soy un anacoreta sedicioso, un actuante inocuo más no ingenuo. Algunos piensan que soy perspicaz, sin embargo, hoy no logro descubrir alguna cosa que ayude a decidirme entre ser un Demonio o ser Santo. Hoy no encuentro otra luz más brillante que ese papel azul que me dirá que caminar tomar. Maldita luz que ha sido la causante del nacimiento de la manzana y la semilla.



MIHI IPSI SCRIPSI

mayo 23, 2006

CÓMO COTIZAR LA CABEZA DE TU ASESINO.

SERIE: APRENDIENDO EL ABC DE LA VIDA.

 

Dejando atrás la superstición de haberme levantado hoy con el pie izquierdo, -al final sólo es un pie-, decidí con total convencimiento dar los siguientes pasos del día con el objetivo de hacer mi muerte algo valioso y trascendental. Resulta que hoy en día podrán morir millones de personas del común -como tú o yo- y solo los amantes apasionados de los realitys disfrutarían del espectáculo en la franja del noticiero y/o impreso a blanco y negro en la última página de los periódicos locales. Nuestros iguales -los del común- observarían esos cuerpos baleados, empalados, torturados, apuñalados o destrozados por una bomba que fue lanzada con intentos de mantener la paz. Sin sorpresa. Con una resignación inmovilizadora. Estáticos alimentando su naturaleza morbosa habituada por los medios de comunicación.

Debemos comenzar a preparar las circunstancias para lograr hacer de la cabeza de nuestro asesino lo más costoso del mercado, para no sólo ganarnos millones de "Pobrecito" o dos billones de "tan bueno que era". Creo que las posibilidades de ser asesinados cada día aumentan más: trifulcas con el carnicero en la plaza del mercado, un crimen pasional, el grupo subversivo “X” cree que simpatizas con el grupo subversivo “Y” o una bala perdida, en fin. Morir naturalmente ya es lujo de pocos.

Hay que recordar que no importa cuantos panes o litros de leche dejemos de comer para pagar los impuestos que harán mucho más jugosa la recompensa. A la larga, no es la vida (o la muerte) de nosotros -los ciudadanos de quinta- la que importa, sino la de ellos, de los que "tienen cómo" sin trabajar honradamente por ello. Es así como estamos llamados a invocar los grandes espíritus para que nos protejan y cuiden incluso más allá de nuestra muerte: el espíritu del dinero y del poder. El resto estará garantizado por añadidura.


Pero entonces, ¿Cómo un simple mortal podrá hacer que la cabeza (y los pies también) de su asesino (o asesinos) se cotice? Veamos algunas ideas:



1. Lo primero que debes hacer es vivir en un país donde exista la democracia, es decir, un país donde se puedan imponer gobernantes y grupos políticos, ya sea por medio del proselitismo electoral o la violencia, al final para ellos es lo mismo.

2. Deberás ser muy allegado de algún político. Si eres su familiar, (esposa, esposo, primo lejano, cuñado), podrás dar grandes pasos a nuestra meta final. Ojalá elijas a algún político que haya sido presidente de ese país.


3. Consigue como sea cincuenta mil votos y conviértete en senador de la república, concejal, congresista, cualquier "titulo noble" que puedas ostentar en alguna situación de riesgo.

3. Deberás buscar tu asesino en tiempo de elecciones. Si el presidente actual quiere ser reelegido mucho mejor. Lograrás recompensas más jugosas.

Fácil, ¿no? Lo único que deberás hacer es aspirar a ser un "ciudadano de primera". No vale que intentes crearles oposición, ni debatirles, ni mucho menos ser como eres. Deberás recrear muy bien sus ideales de los políticos pudientes en ti.

En la próxima edición
Estreno en cine: "Reelecto: Cuestión de método."
Editorial: "¿Cómo besar traseros sin morir en el intento?"

 

mayo 12, 2006

NO SOLO DE MIERDA VIVIRÁ EL HOMBRE.


No es bueno tomar el pan de los hijos
y echarlo a los perritos.
(Mateo 15:26)


Desprecio… Cómo no sentir desprecio por aquello que nos hace ser como no queremos. Pensamos y no somos; no somos ¿qué sentimos? Supongo que nos sentimos bien creyendo reales y justificados los nexos existentes entre nuestros más profundos pensamientos y nuestras inesperadas formas de actuar. Nunca pensamos en ello, solo corremos como ratas sobre la rueda y mientras sudamos el tiempo nos va matando. Aún así, necesitamos fuerzas para arrastrar cada pie sobre ella y pocas veces dejamos colgados los zapatos. Nos sentimos orgullosos de lo poco que somos, porque en la charca que nadamos –supuestamente – está todo, sin darnos cuenta que bastante mierda hedionda y aguada flota alrededor nuestro.

¡Mierda!… cómo no poder darnos cuenta que aunque la mandamos a comer y la saboreamos por ratos es despreciable. Supongo que debe existir alguna forma de salir de tanta escoria y buscar tierra seca para quitarnos esa cegadora y pestilente pasta. ¿Dónde estará esa tierra prometida que nos hará libres?

Libertad… no existe tal cosa, el sistema nunca falla y tal vez nunca lo hará. Siento que todo podría ser fácilmente un delicioso pan, pero no lo es así, aunque está claro que nunca lo ha sido. Alguien con mucho “poder” hizo una perforación circular en su centro y lo relleno de fe de poder; una fe ciega que hace de nosotros unos eruditos besa traseros. Sentimos que nuestro poder aumenta, pero blasfemamos; en el centro siempre estará el del trasero más grande y sucio. Aun así es difícil no querer estar en el borde dando pequeños mordiscos, a la larga, necesitamos un pedazo de pan para seguir viviendo. Maldita sea.

Desprecio… lo pensamos, poco hacemos, somos lo que hacemos, nos sentimos bien sin tener derecho.


MIHI IPSI SCRIPSI

abril 27, 2006

SILENCIO



Cuando se está enamorado, la ausencia de palabras, alimenta la fe ciega; siendo ésta, el haxix de la esencia de los hombres.
No hay razones para asumir la apostasía como una promesa, solo debemos reconocer a qué cosas rendirles culto.



marzo 28, 2006

ENTRE VIBORAS Y ANGELES DIABOLICOS

Carta Yu Gi Oh: Change Of Heart

Cortando con papel la necrofobia que invade mi pensamiento al despertar, siento como mi vida pierde sentido sino tengo quien me oiga, me mire y comprenda; quien por otra parte muerda mi cuello con colmillos de víbora celosa y un ángel diabólico que me haga perder en un laberinto de lamento y llanto. Aunque quiero vivir la soledad, la benevolencia inevitablemente me sigue distrayendo.

Y es que no quiero vivir siendo un payaso si la tristeza me deja la carne trémula y con una manzana amarga atorada en mi garganta. No siento los rayos del sol de cada amanecer atravesar los poros de mi cara, mientras que siento- como si fuera culpable de ser yo- miradas extraviadas que me empujan y dicen: “Lo sé todo”.

Pero, ¡Qué van a saber! Correrían desnudos, gritando y cortándose los pelos con las uñas si entendieran lo que yo; o simplemente se volverían fanáticos del dios de Moisés.

Quiero ser una luciérnaga... sin luz, porque amo la noche. Sobretodo mis noches de búsqueda de sombras perdidas en el tejado de mi cuarto. No quiero ser el híbrido de un caballo y un águila. Prefiero aspirar a ser un árbol de antaño, nostálgico y sin muchas aspiraciones.

Solo quiero ser... o estar... o tal vez morir.

MIHI IPSI SCRIPSI 2004

marzo 08, 2006

30

SERIE: SIGMUND FREUD, ANALIZA ESTO.
INTENTOS DE MONOLOGO INTERIOR.
TITULO: 30

Está bello. Pensar que si quisiese me lo puedo tirar en un santiamén pero no. Está muy bello, elegante, altivo, muy doctor para que quiera caminar entre mis piernas, aún así no puedo dejar de mirar como sus rosados labios vibran mientras habla. Viene hacia mí. No. Sí. No. ¡Dios mio qué talle! Se me está vaciando el estomago. Deja de verlo Karla, cierra los ojos. Ya, ahora. Si tan solo él pudiese hacer lo mismo. Pero nunca podría mirar más allá de la mini que llevo, ni de mis labios pintados de rojo, ni de mi pasado. Lo sé. Esta acera huele a orines de viejo borracho, mejor me cambio. Mis sentimientos suelen ser como un cigarro, pero ahí están sus grandes ojos. Quiero un cigarro, qué frío hace.

¡Carajo se cambió también! Daría mi vida, porque su vida estuviese en la mía. Camina como maricon pero está de comerse con los dedos. Tengo hambre. Huele a sport debe ser él por aquí ninguno huele así. Huele a clase. Qué hambre. ¡Virgencita del cobre, mi corazón late a mil! ¿Qué te pasa Karla?. Respira vamos respira. La esquina está sola. Por fin la puta lámpara sirve. Subiré mi pierna al poste y dejaré que pase. Maldita sea. Existe el amor no correspondido a primera vista. Allí viene, qué papi. No maldita sea, no se puede pero estoy mojada, ¿qué pasa?, esto no me sucede, no,  bueno sí, solo di no, hoy no serás, estoy que corto mi estomago, baja la pierna, anda.

— Buenas noches señorita. ¿Cuánto cobra?
— Para ti 30. Nada más por delante, con chupada y sin besos.

MIHI IPSI SCRIPSI

octubre 31, 2005

QUEBRADO



Absurda es mi vida cuando voy vociferando ideas distintas a las que pienso. Aunque, es mucho más absurda cuando gasto carboncillo en letras muertas disociadas de mi sentimiento.

septiembre 28, 2005

Toc - Toc


Entre una persona adulta y otra
hay una puerta
que no se puede ver.





Foto: Door is open